El ICAC subraya la importancia de la tecnología y la IA en la gestión de la calidad en auditoría

16 febrero 2026 · Vir Audit

El ICAC, en su Boletín Económico Financiero del segundo semestre de 2025, confirma la plena vigencia y aplicación obligatoria de la NIGC1-ES, que sustituye los antiguos sistemas de control de calidad por un enfoque proactivo y basado en riesgos. Este nuevo modelo impulsa a las firmas de auditoría a ir más allá del mero cumplimiento formal, reforzando la gobernanza, la responsabilidad profesional y, de manera cada vez más relevante, la evaluación y supervisión de las herramientas tecnológicas utilizadas en auditoría, incluidas las basadas en inteligencia artificial e IA generativa. La tecnología deja así de ser un elemento accesorio para convertirse en un factor clave de la calidad del trabajo, en un contexto en el que los supervisores identifican cuatro ámbitos críticos que deben guiar su integración y control.

1. Analizar de manera continua el impacto de la tecnología en la calidad de la auditoría

Las herramientas tecnológicas de auditoría no se pueden implantar sin un seguimiento posterior. Las firmas deben evaluar periódicamente cómo estas soluciones influyen en la calidad del trabajo realizado. Los supervisores han observado modelos de desarrollo muy diversos —desde soluciones globales hasta enfoques locales o híbridos—, así como niveles de madurez desiguales en los sistemas de supervisión y, en algunos casos, una delimitación poco clara de las responsabilidades entre redes internacionales y firmas locales.

Ante esta situación, se insiste en la necesidad de definir políticas y procedimientos que permitan un control efectivo y sostenido en el tiempo. Esto implica asignar responsabilidades de manera clara, valorar la aportación real de las herramientas a la eficiencia y a la calidad de la auditoría, realizar análisis de causas cuando se detecten incidencias y anticiparse a posibles deficiencias antes de que se extiendan.

2. Focalizar la inversión tecnológica en herramientas que aporten valor real

La innovación tecnológica, por sí sola, no garantiza una mejora de la calidad. Por este motivo, los organismos supervisores recomiendan priorizar aquellas herramientas que tengan un impacto tangible en la auditoría. Para ello, las firmas deben tener en cuenta aspectos como los resultados de las inspecciones internas y externas, la consistencia en la ejecución de los trabajos, la adecuación a los requisitos específicos de cada sector y la capacidad de las herramientas para evolucionar y escalar en el futuro.

Desde esta perspectiva, la tecnología debe entenderse como un instrumento al servicio del criterio profesional y de la calidad del trabajo, y no como un objetivo en sí misma.

3. Reforzar la gobernanza del uso de la IA y la IA generativa

El uso creciente de soluciones basadas en IA, y especialmente de IA generativa, hace imprescindible disponer de marcos de gobernanza sólidos, plenamente integrados en el sistema de gestión de la calidad. Estos marcos deben estar alineados con los requisitos regulatorios y apoyarse en políticas internas claras, planes de formación específicos y mecanismos de seguimiento continuos.

Los supervisores alertan sobre riesgos que deben gestionarse de manera proactiva, como la posible pérdida de escepticismo profesional, la aparición de sesgos en las herramientas, brechas de confidencialidad o usos inadecuados o poco éticos de la tecnología. Mitigar estos riesgos exige una supervisión activa y un enfoque preventivo bien estructurado.

4. La tecnología no sustituye el juicio profesional del auditor

El ICAC es claro en este punto: las herramientas tecnológicas deben servir de apoyo al auditor, pero nunca sustituir su juicio profesional. Aunque la IA puede facilitar el análisis de grandes volúmenes de datos o la identificación de riesgos, la responsabilidad última sobre las conclusiones alcanzadas sigue recayendo en los equipos de auditoría.

Para garantizar este equilibrio, las firmas deben apostar por una formación sólida que permita a los auditores comprender el funcionamiento de las herramientas, interpretar críticamente sus resultados y mantener el escepticismo profesional necesario para detectar riesgos o circunstancias que la tecnología no identifique.

Un cambio estructural en la manera de entender la calidad

La incorporación explícita de la IA generativa en el ámbito de la NIGC1-ES va más allá de una actualización técnica. Refleja una evolución profunda en la concepción de la calidad en auditoría, que pasa por integrar la tecnología de manera responsable, supervisada y crítica. Las firmas que logren combinar innovación tecnológica, una gobernanza eficaz y un ejercicio sólido del juicio profesional estarán mejor preparadas para afrontar los retos actuales y futuros de la profesión.